viernes, 5 de septiembre de 2014

A veces creo que puedes oírme incluso teniendote lejos.
Que sientes mi dolor y hueles mis lágrimas cuando más hundida me siento.
Por que apareces.
Como un hilo que nos une sin importar los kilómetros o los años.
Algo mucho más grande y duradero.
Cómo si mi parte de ti estuviera latiendo.
El punto de no retorno, ¿recuerdas?
Una vez se cruza ese humbral, es para toda la vida.

No sabes cuantisimo me alegro de haberte conocido.

miércoles, 23 de julio de 2014

La consciencia es un arma de doble filo...

The reason.

Y un día te das cuenta de que esa canción que escuchaste en la calle y parecía llevar tu nombre, no era para ti.
Descubres, que el paso de zebra de aquel cruce ha sido pintado de nuevo, dejando sepultado, bajo la densa capa de pintura, esas letras que formaban tu nombre y que alguien escribio, obviamente, y al contrario de lo que tu quisiste pensar, no para ti.
La ciudad, no estaba contando tu historia y desde luego no era la excusa para quedarte.
Y ahora la excusa ya no es una excusa, sino una razón.
Y la razón tiene nombre propio.
La razón con nombre propio respira y parpadea.
Y hace ruiditos cuando le besas el hombro en mitad de la noche.
Y siente, y rie cerrando tanto lo ojos que de repente dudas de si te esta mirando o se ha quedado dormido.
Pero sigues mirando. Y sus verdes se encuentran con tus azules.
Y de repente solo quieres perderte.
Y quedarte.
Todo el tiempo que haga falta. Sin importar el lugar, la musica en la calles o los pasos de zebra.
Has encontrado algo más importante.
Lo más importante.

martes, 27 de mayo de 2014

We exist.

Es curioso cómo todo avanza por mucho que uno se detenga.
La vida no se detiene para nadie y uno nunca es el mismo.
Yo desde luego no soy la misma aun que me empeñe en hacer lo de siempre.
Nada esta anclafo aun que cueste reconocerlo, y si es así es por que ha de ser.
Nada muere, aun que nos mate.
Solo cambia de forma, sentido o significado. Crece o mengua.
Puede que se convierta en otra cosa. Quizás algo borroso y lejano.
O quizás en una puerta o ventana, que puede permanecer cogiendo polvo y telarañas en algun lugar recóndito de nuestra mente.
Pero desde luego nada muere.
Ni siquiera nosotros mismos.
Vivimos en cada uno de nuestros actos. En todo lo que dejamos constancia. En aquello que logramos.
Vivir nos hace eternos.
En algún lugar de la historia, existimos.
Tuvimos nuestro tiempo y nuestro espacio.
Consumimos la parte que nos tocaba, que para todos no es la misma.
Por eso hay que perseguir y no dejar de buscar.
Por la misma razón por la que cada ser y cosa tiene su lugar en el mundo, nosotros también tenemos el nuestro.
Y una pequeña parte que nos pertenece. Que es sólo nuestra.
Y por mucho tiempo que pase, aun que nuestro cuerpo se marchite y deje de funcionar, siempre seguirá ahí.
Estaremos vivos en alguna parte.
En las mentes de aquellos que nos recordarán.
Vivimos en sociedad para recordarnos que existimos.
Nos relacionamos por que tenemos la necesidad de darnos un valor y que otros nos valoren.
Por qué en el momento en que alguien nos escucha, su mente está metiendose dentro de la nuestra.
Esa conexión, a veces efímera y otras eterna, deja la pequeña o gran huella de ese otro ser en nosotros.
Y nos hace vivir eternamente, en las mentes ajenas...

No le temo a la muerte sino al olvido...

domingo, 20 de abril de 2014

Tú.

Deberia decirte que te quiero.
Que no quiero irme de aquí, por que estás tu.
Que cuando me fascino con las cosas me acuerdo de ti. Lo bueno me recuerda a ti.
Lo grande, lo enriquecedor, lo curioso y emocionante me lleva a ti.
Que te siento aun que no te vea.
Y te pienso. Hablo contigo cuando no estás y en mis sueños te digo todo esto, en lugar de escupir lineas retorcidas en dónde no puedas verlo.
Me acobardo cuando siento la incertidumbre.
Pero contigo no tengo miedo.
Me haces arder, y querer asomarme a ese abismo vertiginoso que hay detrás de todo lo que no dices con palabras.
Tú eres el vértigo.
El impulso y la atracción hacia el vacío.
El vacío que llenas con cada uno de tus gestos.
Que me recuerdan que sigo viva.
Que aun no es demasiado tarde. Que de hecho nunca lo es.
Y ahora que te he encontrado, mi vida, quiero tenerte cerca. Muy cerca.
Y verte sonreír todos los días.
Tu sonrisa podría iluminar cada puto rincón de esta ciudad.
Tú das luz a mis partes más oscuras.

martes, 11 de marzo de 2014

Queremos demasiado mal para lo solos que estamos.